Decidir qué necesitas antes de buscar más espacio

Ordenar una casa no siempre empieza comprando cajas o cambiando muebles. A veces conviene detenerse antes y revisar qué objetos siguen teniendo una función. El decluttering propone precisamente esa selección: decidir qué merece quedarse y después encontrar una forma de guardarlo. Así, despejar y organizar se convierten en tareas relacionadas, pero distintas.

La guía de Decoora plantea varias maneras de abordar este proceso en casa. Aquí nos centramos en sus propuestas prácticas para armarios, cocina y otras zonas de almacenamiento. No hace falta vaciar toda la vivienda a la vez ni convertir cada decisión en una obligación de desprenderse de algo.

Empezar por una zona que puedas revisar

Un cajón o una balda permite comenzar con un espacio concreto, en lugar de enfrentarse de golpe a todas las pertenencias. La fuente recomienda este enfoque gradual cuando la cantidad de objetos resulta abrumadora. La idea es revisar lo que contiene esa zona y tomar decisiones sobre ello antes de pasar a otro lugar.

Conviene distinguir entre limpiar, ordenar y reducir. Quitar el polvo atiende la limpieza; asignar un lugar resuelve la organización. Revisar si un objeto se utiliza o conserva un valor personal corresponde a la selección. Guardar todo de nuevo en otro armario puede cambiar el aspecto de una habitación, pero deja pendiente esa decisión inicial.

Separar los objetos según su destino

La propuesta de las cajas ofrece destinos diferentes para las pertenencias. Algunas seguirán en uso; otras pueden donarse o venderse si están en buen estado. Los artículos que ya no sirven se separan para su retirada o reciclaje, mientras que lo estacional y ciertos recuerdos pueden reservarse para almacenamiento.

Estas categorías ayudan a distinguir situaciones que no requieren la misma respuesta. Una prenda de temporada no tiene por qué estar en el mismo grupo que un aparato roto. Del mismo modo, dejar de utilizar algo no implica que haya perdido toda utilidad para otra persona. La selección busca reconocer esas diferencias antes de decidir dónde irá cada cosa.

Después llega la organización de lo que permanece. La guía menciona etiquetas y cajas como recursos para establecer un sistema propio. Ese sistema necesita continuidad: despejar una superficie una vez no sustituye los hábitos que permiten mantenerla disponible.

Revisar el armario sin limitarse a recolocar ropa

La ropa puede resultar difícil de revisar por su relación con recuerdos o con compras que costaron dinero. Decoora sugiere observar qué prendas se utilizan realmente. Una de sus propuestas consiste en colocar las perchas en sentido contrario y girarlas cuando se usa la ropa, de modo que al acabar la temporada quede una referencia visible de las prendas elegidas.

Esa observación puede acompañar las decisiones sobre qué guardar. También puede ser útil antes de una compra: valorar si la prenda encaja con el estilo actual, si ofrece distintos usos y si ya existe otra similar en el armario. El objetivo es que la selección no quede anulada por nuevas incorporaciones que vuelvan a ocupar el espacio.

La fuente plantea además relacionar las entradas con las salidas de ropa. Más que añadir una nueva solución de almacenaje cada vez que falta sitio, propone revisar de forma continuada lo que se incorpora y lo que deja de utilizarse.

Hacer visible lo que hay en la cocina

En la despensa, revisar el contenido permite prestar atención a los alimentos que podrían quedar olvidados. La guía menciona la limpieza y los recipientes de vidrio como recursos para reconocer mejor las existencias. El interés está en poder ver y organizar lo que ya se tiene, en vez de dejar productos fuera de la revisión cotidiana.

Este enfoque mantiene la selección conectada con una necesidad concreta de la estancia. En la cocina importa identificar el contenido disponible; en un armario, reconocer la ropa utilizada. No se trata de aplicar la misma apariencia a toda la casa, sino de entender qué necesita permanecer accesible en cada zona.

Recuperar superficies y mantener el acceso

En el espacio de trabajo, la propuesta es evitar que la mesa se convierta en un depósito permanente de documentos y material. En las estanterías, dejar huecos entre los libros y los elementos decorativos permite una composición menos llena. Ambas ideas parten de revisar cómo se ocupa una superficie antes de seguir añadiendo objetos.

Para el trastero, Decoora menciona estanterías y un pasillo que permita acceder al contenido. También presenta el almacenamiento externo como una opción para pertenencias de uso ocasional que no caben en casa. Es una posibilidad de almacenamiento, no un paso obligatorio del proceso. La elección depende de qué se desea conservar y del espacio disponible.

El mantenimiento vuelve a las decisiones iniciales: conservar lo que tiene utilidad o valor personal, dar destino a lo que sale y revisar las compras futuras. Un cambio gradual permite trabajar por zonas sin exigir una transformación completa e inmediata del hogar.

Fuente: Decoora