Factores clave al elegir la estantería

Determinar el volumen real de la colección es el primer paso para evitar compras precipitadas. Es necesario calcular los metros lineales requeridos y considerar espacio libre para futuras adquisiciones. Aprovechar la altura del techo permite crear baldas superiores, mientras que los recovecos muertos pueden aprovecharse con unidades modulares. La accesibilidad también importa: los libros de consulta esporádica pueden ocupar zonas menos accesibles, pero los tomos pesados deben quedar en las baldas inferiores, dejando los volúmenes de uso frecuente al alcance de la mano. La función deseada –simple almacenamiento, exhibición de objetos decorativos o separación de ambientes– definirá el modelo más adecuado. Finalmente, es esencial comprobar la capacidad de carga de las paredes y la necesidad de anclar estructuras para evitar accidentes.

Clasificación temática vs. visual

El criterio de orden depende del uso que se le dé a la colección. La clasificación temática resulta la opción más práctica: la narrativa agrupa novelas, los libros de arte pueden reunirse con los catálogos de exposiciones, y los recetarios quedar a mano cerca de la cocina, mientras que los volúmenes de colección personal, como los que prefiere la escritora Elísabet Benavent, pueden organizarse por editoriales o series. La clasificación por colores, aunque fotogénica, complica la búsqueda de títulos concretos, ya que obliga a memorizar tonalidades en lugar de autores o temas. Umberto Eco recordaba que el valor de una biblioteca radica en lo por leer, no solo en lo leído, por lo que el método debe facilitar el descubrimiento de nuevas lecturas.

Orientación de los volúmenes y composición visual

La decisión de colocar los libros con el lomo hacia fuera o con el canto a la vista cambia la percepción del espacio. La primera opción mantiene visibles el título y el autor, facilitando la identificación rápida. La segunda crea una superficie uniforme y serena, ideal para ambientes minimalistas. Más allá de los propios libros, integrar objetos de cerámica, láminas enmarcadas o pequeñas esculturas alivia la horizontalidad de las baldas. Una lámpara colocada en un hueco concreto no solo aporta luz de lectura, sino que también pone en valor piezas seleccionadas de la colección. En distribuciones de planta abierta, la estantería funciona como elemento delimitador sin cerrar el espacio, ayudando a separar la zona de estar del comedor o un rincón de trabajo.

Distribución por peso y composición de bodegones

Para garantizar la seguridad y la estética, los libros más pesados –como los de arte de gran formato– deben situarse siempre en las baldas inferiores. Los volúmenes más ligeros y pequeños pueden ocupar las superiores, creando una composición visual equilibrada. No llenar cada balda hasta el tope es recomendable; dejar algunos huecos libres permite incorporar objetos decorativos, fotografías o lámparas, y aporta respiración visual al conjunto. En lugar de distribuir elementos de manera uniforme, resulta más efectivo crear composiciones puntuales: por ejemplo, una pequeña pila de tres libros acompañada de un jarrón, o una lámina enmarcada apoyada delante de una hilera de lomos. Los libros antiguos o valiosos deben mantenerse alejados de la luz solar directa para preservar su estado.

Soluciones creativas para espacio limitado

Cuando la colección supera el espacio disponible en las paredes, es necesario mirar más allá de las estanterías convencionales. Los techos altos permiten instalar baldas sobre las puertas, mientras que los pasillos largos pueden acoger librerías o estantes estrechos. Los retranqueos y huecos de pared son oportunidades perfectas para simples superficies de apoyo. En zonas abuhardilladas, muebles a medida aprovechan cada rincón. Para colecciones destacadas, repisas o expositores de pared pueden exhibir microcolecciones temáticas, como en un hueco de escalera o un despacho. Incluso muebles cotidianos, como un bar en desuso, pueden reconvertirse en bibliotecas sobre ruedas, adaptándose a la evolución de la colección sin necesidad de nuevas compras.

Fuente: AD España — Architectural Digest España